




El seísmo, de intensidad de 6,3 en la escala de Richter, ha dejado varios muertos en la región central italiana de Abruzos, además de numerosos heridos y graves daños materiales.



Un cadáver yace en plena calle en el centro de la localidad de L'Aquila, epicentro del terremoto. El seísmo, que se he producido de madrugada, ha sorprendido a muchos de los habitantes de la zona durmiendo en sus casas.
Los bomberos realizan labores de desescombro. En las dos horas posteriores al seísmo se produjeron varias réplicas en toda la zona.
Una mujer recibe asistencia tras ser desalojada de uno de los edificios derrumbados. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, el terremoto alcanzó una intensidad de 6,3 en la escala de Richter, mientras que los datos ofrecidos por la Protección Civil italiana hablan, en cambio, de una magnitud de 5,8.
Los servicios de rescate buscan supervivientes desde la madrugada. La mayoría de los habitantes de las localidades cercanas al seísmo han abandonado sus casas y se han concentrado en plazas y calles por temor a que haya más réplicas.
Los servicios de rescate evacúan a una mujer en L'Aquila, a menos de diez kilómetros del epicentro del seísmo. Con unos 80.000 habitantes en la actualidad y situada a unos 85 kilómetros al noreste de Roma, L'Aquila es característica por sus calles estrechas y edificios antiguos del renacimiento.
Dos mujeres se lamentan de la tragedia en la calles de L'Aquila. A primera hora de la mañana eran 27 los fallecidos como consecuencia del terremoto.
Decenas de viviendas en la localidad no han resistido a la fuerte embestida de la tierra. El terremoto fue precedido de una serie de temblores de menor intensidad en la región central, registrados desde el domingo.
La mayoría de los habitantes de las localidades afectadas por el terremoto han abandonado sus casas y se han concentrado en plazas y calles por temor a que haya más réplicas. Alrededor de 15.000 usuarios se han quedado sin electricidad en toda la región.
AFP - 2009-04-06
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